Como se lee en One Whaling Family de Harold Williams (traducción de Carlos Munguía Fregoso), el 14 de enero de 1861, varias embarcaciones balleneras procedentes de los Estados Unidos, anclaron en los alrededores de la desembocadura del río Ameca, en la Bahía de Banderas. Habían salido de Bahía de Tortugas, Baja California, rumbo a la Bahía de Banderas o “Bahía de las Jorobadas” como la llamaban los balleneros. La mujer de los uno de los capitanes de barco, dejó en su diario de viaje un legado valioso de sus días de estancia en este lugar:

“Enero 19.- Hoy tuvimos un bonito día y la pasamos muy contentos. El capitán Fish y su esposa vinieron a bordo a pasar el día y la tarde, aunque no hemos tenido la compañía de los caballeros en todo el día. Ellos se fueron río arriba hasta un caserío. Cuando regresaron nos divirtieron bastante con sus descripciones del lugar y de su gente. Sólo había unas cuantas personas que vivían en una especie de casa de zacate. Estaban bastante bien vestidos. Uno de los hombres enseñaba a cuatro o cinco niños debajo de un árbol y al mismo tiempo preparaba su desayuno. Dijeron que un hombre estaba muy triste. Había sido obligado a abandonar el lugar en donde vivía por causa de la revolución y a dejar atrás su familia y sus pertenencias. Habían atentado contra su vida. Estas gentes guardaban todos sus valores escondidos en los bosques por temor a que sus enemigos se las robaran. A nuestros hombres les gustó el lugar. Había muchos limoneros cargados de frutos y mucha cacería y hermosos pájaros -pero el río estaba lleno de tiburones y cocodrilos- muchos de ellos paseando por la playa. Dijeron que se veían horribles con sus hocicos abiertos pero no trataron de atacar a nadie. Quedaron tan contentos de su excursión que prometieron llevarnos a nosotras, las señoras, algún día”.

El río a que se refiere la narradora es el Ameca. Carlos Munguía Fregoso en su obra “Panorama Histórico de Puerto Vallarta y de la Bahía de Banderas”, supone que el poblado aludido es San José del Valle, en esos tiempos la hacienda de Papachula. Probablemente tenga razón, pues se recuerda que el río Ameca fue navegable por canoas y embarcaciones pequeñas varios kilómetros tierra adentro. Otros poblados rivereños que comerciaban con los balleneros fueron La Jarretadera, El Papayal y El Zopilote, hoy Las Juntas, Jalisco.

El país se hallaba inmerso en la Guerra de Reforma y las consecuencias eran llevadas hasta el último rincón. La narradora relata que, en el pueblo visitado río arriba, encontraron a un hombre que huía de la persecución. Había sido obligado a dejar su familia y su lugar de origen porque los Liberales atentaron contra su vida. Debió ser una persona ilustrada, pues los balleneros lo encontraron dando instrucción a unos niños debajo de un árbol.

En 1860 Manuel Lozada hizo pública la demanda de los indígenas en la restitución de sus tierras en Tepic. A principios de 1861 el General Pedro Ogazón, Gobernador de Jalisco, encabezó una intensa campaña militar en contra de Lozada hasta marzo, que le tocó continuar al temible coronel Antonio Rojas. En estas fechas, Rojas persiguió a Remigio Tovar quien defendía la plaza de Mascota. La mayor parte de la población que simpatizaba con los conservadores abandonó la ciudad y sólo quedaron unas cuantas familias alojadas en casa de los liberales. Pero Antonio Rojas fue implacable: incendió Mascota llevándose en corte parejo a conservadores y liberales. Como lo expresa el siguiente párrafo del diario, es probable que “El Pueblo”, como se le conocía a Valle de Banderas abanderaba el reclamo del Tigre de Álica.

BAHÍA DE BANDERAS, NAYARIT.
19 DE ENERO DE 1861.
EMBARCACIONES BALLENERAS EN LA BAHÍA DE BANDERAS.

PROFR. EDUARDO GÓMEZ ENCARNACIÓN.